Daños colaterales

Debido al estado de los caminos se produjeron varias roturas menores en el auto y daños en equipos electrónicos que llevamos. La causa principal fueron las vibraciones por los pozos, serruchos, y piedras en la Ruta 40, y en los caminos chilenos, especialmente dentro del Parque Nacional Torres del Paine.

En el Auto:

- De los 6 neumáticos llevados, 3 fueron descartados 2 por los tajos producidos y el tercero por quedar lisa la mitad de su banda de rodamiento.

- Un tramo de 60 cm de caño de escape se partió en el camino chileno de San Sebastián a la balsa.

- El tablero de instrumentos se partió donde se sostenía el tacómetro, y en otras sujeciones al habitáculo.

- Los amortiguadores traseros (nuevos) se dañaron.

- Los cierres del capot y baúl ya no funcionan correctamente.

- El faro delantero izquierdo se quebró por una piedra.

- Los bujes de sostén de la barra estabilizadora no sirven más.

- Los bujes de ruedas traseras se dañaron.

- El pedal del acelerador se salió por haberse agujereado el piso del auto en ese lugar y en otras pasrtes.

- Durante el viaje se quebraron varios espárragos que sujetaban al bidón de reserva y debieron ser reemplazados por tornillos.

- El cable del freno de mano quedó destruído.

- Se bloqueó la rueda trasera izquierda por un remache del freno de mano que se calzó entre la cinta y la campana.

Otros equipos:

- La cámara de fotos Minolta XG-9 murió en cumplimiento de su deber y quedó trabada en velocidad 1/60 seg. luego de 17 años y cientos de rollos sacados al fallar el circuito electrónico, probablemente por las vibraciones y la tierra. Habrá que comprar un cuerpo de la máquina para aprovechar el equipo de lentes (28 mm, 45 mm, 135 mm, 28/70 mm, 70/210 mm) .

Última foto antes de su triste final

- El teléfono celular murió ahogado en un vaso de Coca Cola al saltar de la guantera. Fue reparado en San Pedro donde se le pudo limpiar el jarabe corrosivo.

- El relojito digital autoadhesivo dejó de funcionar.

- Los anteojos de sol fueron aplastados por mí (los cristales se salvaron) por dejarlos en el asiento cuando bajé del auto a sacar una foto. (pobre ruta, no fue su culpa). Recién en Buenos Aires se pudo soldar y enderezar el armazón.

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